Cecilio y Francisco, compañeros de estudio y también de trabajo.

Empapados de sudor ante el intenso calor que hacía en la capital, Cecilio Benítez (20), joven soñador quien aspira llegar lejos con la música, acompañado de Francisco Irigoyen (22), suben todos los días a los colectivos para deleitar a los pasajeros con un poco de música paraguaya al son de una guitarra y un pequeño violín.
“La necesidad de poder tener un ingreso económico para seguir con el estudio fue lo principal para nosotros antes que la timidez o la vergüenza, así que le pusimos empeño y desde hace meses nada más que estamos así”, contaba Cecilio, el violinista del grupo. “Ceci”, como lo conocen sus amigos, resaltó que todo lo recaudado es repartido a la mitad con su socio Francisco, quien este año termina la carrera de Educación Artística en el ISE (Instituto Superior de Educación).
Estudiantes: Saliendo con sus instrumentos de trabajo para ir directo a la parada del micro y hacer un recorrido con la música. “La tesis es lo más caro hasta ahora y vamos ahorrando de a poco. Primero termina Francisco y después yo. Así que los gastos serán primero para él y después para mi”, he’i el violinista secando el sudor de su frente. Ambos fueron estudiantes de música quienes se recibieron en maestros estudiando en el IMA de San Lorenzo y Cecilio en “Sonidos de mi Tierra”.
Contratos: Aprovechando la ocasión, Cecilio (0984-364809) ofreció sus servicios musicales para contrataciones y así poder juntar más platita con su compañero de sonido.
Fuente: cronica.com.py