Lujos que el Estado no debe seguir dándose

Reclamar Pytyvõ

Decenas de miles de paraguayos que perdieron sus ingresos se reinventaron para llevar pan a la mesa con trabajo y dignidad.

Este año, el Gobierno debería examinar a fondo su política de gasto social, redefiniendo su conformación y sus objetivos. Nos referimos a los desembolsos extraordinarios y sin contraprestación de servicio, en especial, los programas habilitados a partir de la pandemia que dejó sin actividades a una parte sustancial de la población.

En un mensaje un tanto difuso, la viceministra de Economía Carmen Marín afirmó que “el tercer pago del subsidio Pytyvõ 2.0 llegó a aproximadamente 780.000 personas y, si bien no se han previsto recursos en este año para el programa, sí continuarán algunos beneficios para los sectores formales”.

Este tipo de “si pero no” da lugar a que, en un año político como éste, se rehabiliten por ahí lo que la funcionaria define como “algunos beneficios”, peligrosa puerta del fondo del PGN que los políticos populistas suelen usar a menudo.

Queda claro que las carteras de salud pública y de educación serán exigidas al máximo este año. La primera porque la pandemia no sólo no retrocede sino que podríamos estar al borde de una segunda ola de contagios. Y en cuanto a educación, las transformaciones que va a demandar el año académico obligarán al ministerio a trabajar a fondo en la adaptación de programas, herramientas y metodologías. En ambos casos, los recursos financieros ordinarios no serán suficientes. Se va a necesitar más plata.

El Gobierno debe examinar con profundidad y compromiso cada programa de entrega de dinero. No podemos seguir regalando recursos ordinarios a artistas, pescadores, comerciantes y otros “beneficiarios” alegando la pandemia como justificación. Decenas de miles de paraguayos que también perdieron sus ingresos se reinventaron para llevar pan a la mesa con trabajo y dignidad.