Ingeniero de los “sabores” en San Pedro

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Hugo David Lezcano (28) se recibió de ingeniero agrónomo hace unos años. Ante la falta de oportunidades vende butifarra, gallinas y hasta lechones.

Hugo contó que recorre kilómetros voi sobre su moto para poder vender sus comidas. GENTILEZA

La fuerza de voluntad es su mayor característica. Desde tempranas horas de la mañana sus manos ya empiezan a obrar para aumentar de alguna manera sus esperanzas y ganas de progresar.

Hugo David Lezcano (28) vive en la ciudad de Sa Pedro del Ykuamandyyú, segundo departamento del país, y desde ahí llena alma, corazón y barrigas de muchísimas personas con las deliciosas comidas que vende.

Para Hugo, dedicarse a este trabajo forma parte de algo muy importante debido a que considera que son los escalones que va pisando para poder llegar hasta sus sueños. Hace unos años, este valécho joven recibía su título de Ingeniero Agrónomo, pero las circunstancias no lo ayudaron hasta hoy para poder conseguir un pequeño espacio en esta profesión que, según él, ama como a su vida.

“Estudié por algo, me encantaría algún día poder cumplir mi sueño que es ejercer mi carrera de ingeniero agrónomo. Trabajo mucho todos los días y espero que se me presente esa oportunidad”, dijo a Crónica el capo.

Hugo, junto con su madre, hacen de todo para poder salir adelante y chulear cualquier situación vai que se les aparece. Siempre y cuando la salud y el buen tiempo les ayudan, cuenta que le meten pata para preparar todas las comidas y ofrecer a todos los pobladores.

“Nosotros hacemos butifarra, ryguasu chyryry, lechón, tallarín hasta asado a la estaca. Tenemos muchos clientes ya, por suerte”, puntualizó.

El valécho joven he’i que hoy en día ya tiene hasta su propio criadero de animales. GENTILEZA

La idea surgió gracias a su socio cuando miraban animales he’i

La idea de un gran negocio no cae justamente cuando uno está craneando con ese objetivo. Hugo demostró que en el momento y espacio menos esperado viene a la mente el laburo que te llevará al éxito.

“Una vez estaba sentado con un amigo en una estancia, estábamos mirando los animales cuando me dijo: por qué no hacés butifarra para vender”, contó a Crónica. Por más de que al principio se negó, en el camino había sido estuvo pensando en lo que le dijo su socio. Llegó a su casa y ya iñakárakúma katu.

“Le dije a mi mamá que me haga butifarra para vender y ella sin problema me dijo que sí. El primer día salí a vender y ganamos un 90 mil libre, desde ahí empezó el negocio”, señaló.

Tanto su madre como su padre avei le ayudan para poder cocinar todos los productos ndaje.

SOBRE MOTO

El inge contó que tiene su propia estancia en donde cría sus lechones. Sobre su moto contó que recorre varios barrios de la ciudad para poder ofrecer las comidas hechas por él y sus padres.

MEJOR VIDA

Hugo contó que es hijo único, por lo cual trata de luchar siempre con el apoyo de sus padres. Aseguró que su intención es darle un mejor estilo de vida a sus padres por medio de su profesión.