Iglesia Católica no denunció abusos del líder religioso: “Se lavaron las manos”

Reclamar Pytyvõ

Serían 20 las víctimas del líder religioso. Foto: La Nación.

Las víctimas del presunto violador serial que fungía de líder religioso recurrieron a las parroquias donde el acusado operaba, pero las autoridades eclesiásticas se limitaron a cerrarle las puertas pero no recurrieron a la justicia.

María (nombre ficticio) reveló a radio Monumental que la Iglesia Católica no actuó como debía tras recibir las denuncias de las presuntas víctimas de Víctor González Sánchez de 35 años, quien recién tras estallar el escándalo fue detenido por supuesto abuso y coacción sexual de menores de entre 14 y 15 años que conformaban su grupo juvenil religioso.

La mujer refirió que este caso tomó estado público luego de que el sospechoso solicitara imágenes íntimas a una adolescente de 14 años de edad que participaba de los encuentros en la Parroquia Virgen del Carmen, en Villa Elisa. Esta menor no aceptó y recurrió a la coordinadora y luego a las demás autoridades.

“Allí estalló la bomba. El padre Marcial Aveiro lo único que hizo fue cerrarle la puerta de la parroquia y las 21 capillas quitaron un comunicado en donde decían que Víctor tenía totalmente prohibido hacer charlas y retiros en alguna capilla en Villa Elisa, pero sin especificar el motivo de esta decisión. Se lavaron las manos, se le cerraron las puertas, pero él se fue a crear otro grupo en Lambaré, en su casa”, refirió.

María relató que, en su caso, ella conoció a este líder religioso cuando tenía 16 años, momento en que atravesaba un duro momento y estaba al borde del suicidio.

“Él me decía que le cuente mis problemas con mucha confianza y yo confié porque estaba muy vulnerable”, refirió.

En tan solo un año se vino la propuesta: el hombre mayor le dijo para mantener una relación amorosa.

“Me dijo que sentía algo por mí, yo le dije que lo veía como un papá. Ahí él me dijo que no lo quería ver como hombre por su discapacidad y que solo tenía 2 meses de vida, por su leucemia y que quería disfrutar su vida conmigo. Me hacía sentir mal”, contó.

La víctima siguió relatando que finalmente, ante las presiones y la lástima, accedió a estar en pareja con el sujeto, pero que luego de unos meses vio cuál era su verdadera cara.

“Yo luego me entero que estaba con dos chicas más al mismo tiempo que conmigo. Cuando estuve con él me obligada a tomar la pastilla de emergencia, en un mes llegué a tomar 3 veces. Me pedía fotos desnuda por WhatsApp; le decía que yo no estaba acostumbrada, pero me insistió mucho. Yo creo que no me extorsionó (como sí lo hizo con otras) porque no le envié la foto con mi rostro”, dijo.

Además de abusar de las mujeres, las trataba de inútil y torpes. Cuando alguna se alejaba de él, comenzaba a contar cuestiones íntimas, muchas veces eran mentiras.

“Yo cuando dejé el grupo, él les decía a las chicas que no me presten ropas íntimas porque yo tenía una infección de transmisión sexual, pero yo me hice las pruebas y no tengo. Las chicas igual me seguían contando todo lo que pasaba pero temían que yo hablara”, puntualizó.