Caramelero donó víveres y conmovió con su solidaridad

Reclamar Pytyvõ

Cientos se ponen en campaña para chulear a la crisis. El vendedor usó su poca ganancia del día para entregarla a los demás.

Amor El vendedor de caramelos dijo que, aunque parezca que es muy poco lo que donó, para él y su familia ya es enorme, ya significa un día entero en la calle. Gentileza
Amor El vendedor de caramelos dijo que, aunque parezca que es muy poco lo que donó, para él y su familia ya es enorme, ya significa un día entero en la calle. Gentileza

Se dice que el paraguayo lleva la solidaridad en la sangre. Prueba de ello es Jorge Casco, un conocido vendedor de caramelos de Areguá que dejó de lado hasta sus propias necesidades y donó el sábado una bolsa de víveres en una colecta solidaria que realizó la radio “Areguá FM”.

“Yo sé lo que es pasar necesidad porque la vivo”
Don “Caramelo”, como le dicen en su comunidad, es uno de los más afectados por la crisis de la pandemia del coronavirus, ya que desde que comenzó el encierro casi no vende nada y a penas le alcanza para el “pan del día” de sus ocho hijos.

“Como yo recorro todos los días, veo la necesidad de la gente, por eso quise dar mi granito de arena porque yo también vivo en carne propia la necesidad. Muchos nos critican a los informales por salir, pero no entienden que si nos quedamos en casa, nos vamos a morir de hambre”, dijo a EXTRA don Jorge.

El vendedor mencionó que tomó la iniciativa de donar a la causa, luego de que unos niños de la calle le pidieran un paquete de su caramelo porque tenían mucha hambre.

“Estaba comprando algunas cositas para nuestra comida del día, vi la colecta, me acordé de esos pobres niños y sentí que no podía ir en paz a casa sin haber donado algo”, afirmó.

Subsidio

Don “Caramelo” comentó que su familia está “muy decepcionada” del Gobierno, ya que no fueron beneficiados por los subsidios del programa Ñangareko.

“Mi esposa fue la que se anotó, estaba muy esperanzada con recibir los G. 500.000 que prometieron, lastimosamente no se acordaron de nosotros. Pasamos muchas necesidades. Mi hijo de 17 años también trabajaba en un súper, pero lo echaron por el recorte de personales por la crisis que pasamos”, lamentó el señor.