Blas Cáceres: “Aguanté con café, mango y fiambre”

Reclamar Pytyvõ

Blas Cáceres: “Aguanté con café, mango y fiambre”

El ahora volante de Libertad repasa también su trayectoria por varios clubes y su experiencia en el fútbol argentino. ¡Imperdible!

Por Juan Vicente Duarte
Tenía solo 14 años cuando llegó a nuestra capital a tratar de cumplir su sueño de ser futbolista y llegar a Primera. Blas Antonio Cáceres Garay (Itacurubí de la Cordillera, 1 de julio de 1989) no la tuvo fácil, como muchos otros jugadores, pero fue justamente ese sacrificio lo que lo ayudó a formarse como profesional, aguantando montón de cosas.

Pasó hambre, tuvo pocas chances de jugar al principio y con el agravante de que estaba solo.

“Yo vengo de una familia muy humilde, no me da vergüenza decirlo. Mi papá es albañil, mi mamá limpiadora y llegué a Asunción sin nada, más que con el sueño de llegar a primera y gracias a Dios lo logré”, le cuenta a Crónica.

Blas recuerda cómo fueron esos primeros años. “El arquitecto (Rubén) Careaga (exdirectivo de Olimpia) fue el que contacto con un hermano mío que ya jugaba en Resistencia. Le preguntó si tenía algún hermano que jugaba al fútbol y le dijo que sí. Primero pasé por Resistencia (ver material aparte) y luego ya pasé a las inferiores del Olimpia, pasé por todas las categorías”, relata.

Pero Olimpia, por esa época venía mal en lo futbolístico y lo económico. “El arquitecto Careaga me consiguió para vivir bajo la gradería del Olimpia, vivíamos 10 chicos ahí en dos piecitas, cinco en cada pieza, estábamos todos apretados, hendy era”, agrega.

El club solo le cubría el desayuno y para el resto del día, a batallar. “Se nos cortó la comida y nos teníamos que ingeniar. Hacíamos vaquita de mil o dos mil guaraníes y comprábamos fiambre con pan para no pasar hambre. Había también una planta de mango, comíamos eso. Muchísimo aguanté, con café, mango y fiambre”, recordó.
LO DIJO
“MUCHA GENTE NO SABE O NO TIENE EN CUENTA EL SACRIFICIO QUE MUCHOS PASAMOS Y CRITICA POR CRITICAR”

Blas Cáceres

JUGADOR DE LIBERTAD

Llegó el debut, pero la falta de oportunidades lo alejó del club

Si bien Blas cumplió el sueño de debutar en Olimpia en el 2008 (ante Sol, derrota 2-1, recordado por aquel golazo del rapai Inca desde mediacancha, no tuvo la continuidad que esperaba. “Fue después de una gira que hicimos en Japón, que el profesor Gustavo Costas me tuvo en cuenta. Después vino el “Pepe” Cardozo y también jugué muchos partidos. Pero como Olimpia siempre estaba tratando de pelear el torneo, venían muchos refuerzos que debían jugar y me cedieron a Guaraní. Ahí hice un buen torneo, volví al año siguiente al Olimpia y como tampoco tenía muchas chanches, pasé a Sol de América”. Después llegaría General Díaz y ahí fue otra historia.

El día que su papá vendió su cortapiso para enviarle plata
Blas tiene en un pedestal a su papá (Blas) y a su mamá (Aida), quienes nunca dejaron de ayudarlo.

“Ellos nunca me soltaron. Te cuento una anécdota que hace poco me enteré. Yo estaba sin contrato en la reserva de Olimpia y le llamé a mi papá para pedirle plata. Me envió un cien mil. Pero había sido que para conseguirme esa plata, él tuvo que vender su cortapiso, imaginate lo que es eso, era su elemento de trabajo. Por eso digo que yo les debo todo a ellos, porque no solo se ocuparon de mí, sino también de mis hermanos (Kuki, Deisy y María)”, contó.

Despegue en el “Milico” y transferencia a Vélez

Para Blas, su verdadero despegue se dio en General Díaz. “Ahí comencé a madurar, ya tenía más confianza, jugaba seguido y tuve un gran nivel. Es un club al que le guardo un gran cariño porque siempre me abrió las puertas, le debo todo”, reconoce. Ese buen pasar en el “Aviador” le valió su ida a Cerro.

“Fue un sueño que quería cumplir, de jugar en los dos grandes. Salimos campeones y después no llegamos a un acuerdo para seguir”.

Con Diego Serrati, como representante, Blas tuvo en sus manos el mayor desafío: Jugar en Vélez.

“Haber jugado en Vélez me ayudó muchísimo. Creo que el fútbol argentino está un nivel más arriba que nosotros. No por jugadores, sino por dinámica y condición física. Si ahí no estás bien físicamente, no jugás. Además, los partidos siempre son a cancha llena y tenés que estar mentalmente fuerte. Vélez es un club muy ordenado, con historia, y me ayudó muchísimo a madurar”, refirió.

Con “ficha hû” y goles para Resistencia
Hoy lo recuerda como anécdota, pero cuando llegó a Asunción, a Blas le hicieron jugar con una ficha de otro jugador.

“En esa época no había mucho control, jaja. Fui a Resistencia, que estaba en la Intermedia y me hicieron jugar con una ficha que no era mía, en la Sub 17. Entré y metí dos goles. Por lo visto que mi desempeño gustó y me llevaron al Olimpia”, recordó entre risas.

Camisetas, un referente y un amigo especial desde siempre
Blas también tiene su colección de camisetas, pero recordó especialmente las que le regalaron Mariano Pavone y Mauro Zárate, cuando jugaba en Vélez. “Tengo muchas”, agregó.

En cuanto a su pelotero preferido, citó a uno del fútbol curepa. “El que más me impresionó y hasta ahora me sigue impresionando es Nacho Fernández (volante de River). Es una locura lo que juega”, refiere con admiración.

En cuanto a las amistades que destacó, cito a varios de su camada.

“Piru Contrera, Richard Ortiz, ellos son de mi camada, con Michel Aquino estoy también siempre en contacto. De todas formas, uno que es mi kape, es un vecino de acá que se llama Osmar. Siempre estuvo conmigo, dándome su aliento desde que empecé. Con Iván Franco también somos muy amigos en Libertad. Hay que darle nomás algún akãpete de vez en cuanto, jaja”.

A la hora de agradecer, Blas también recordó a la escuela de fútbol “Virgen del Rosario”. “Ahí empecé”, concluyó.

Blas junto a su familia, sus padres, hermanos y sobrinos en su pueblo, Itacurubí de la Cordillera.

“Me sorprendió el gran manejo que tiene Libertad”
Blas decidió fichar por Libertad, pese a tener ofertas de sus dos exclubes, Olimpia y Cerro.

“Quería cambiar de aires y se dio todo bien. La verdad, me sorprendió el manejo que tiene Libertad. No solamente con el plantel de primera, sino el cuidado que tienen con los chicos de las inferiores, es otro nivel sinceramente, aunque veo también que otros clubes están haciendo un buen trabajo en sus inferiores. De todas formas, esto de Libertad no es de ahora y te das cuenta por la cantidad de jugadores de nivel que sacó en los últimos años”, resaltó.

De su nivel en el Guma, apuntó. “Sinceramente, estaba en mi mejor momento, en mi etapa de mayor madurez futbolística, hasta que llegó este tema de virus, pero hay que saber sobrellevar. Estoy muy cómodo y muy agradecido con la directiva y los compañeros”, destacó.