Anciano vive en la miseria y su hijo hasta le robó su pensión

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Juan de la Cruz Pires, de 80 años, vive en la más absoluta miseria y abandono en el barrio Itá Anguá de esta ciudad. Se mantiene gracias a la ayuda de los vecinos. Uno de sus hijos, que vive en Asunción, se llevó hace un año su tarjeta de cobro de pensión por la tercera edad y desde entonces no ve un solo guaraní de su dinero.

Don Juan de la Cruz en la casa donde vive

Don Juan de la Cruz tiene una pequeña casa construida con ayuda de los vecinos, a escasos tres kilómetros del aeropuerto municipal de esta ciudad, en una zona rural donde hay pocas viviendas en los alrededores, ya en el límite con el distrito de Capitán Miranda. No tiene luz eléctrica y bebe agua de un pozo existente en el patio.

Si bien no tiene problemas de salud específicos, salvo los “achaques de la edad” —como dice él mismo— se encuentra totalmente solo y algunas nietas lo visitan esporádicamente y le llevan alimentos, pero desde hace mucho tiempo no ve un solo guaraní de los G. 500.000 que el Estado proporciona como ayuda a personas que ya no pueden procurarse su subsistencia.

Don Juan de la Cruz tiene cuatro hijos: dos varones y dos mujeres. Una de ellas vive en Buenos Aires, otro en Asunción (Blas Milciades) y los otros en Arroyo Porã, distrito de Cambyretá, y el barrio San Pedro de Encarnación, según precisó.

Don Juan de la Cruz, en la casa donde vive. Su única compañía son sus gatos.

“Nos preocupa la situación de don Juan, está muy solo, y a todas vistas se nota que no está bien alimentado, que no tiene los cuidados que requiere una persona de su edad”, sostuvo Jorge Jarmoluk, vecino del distrito de Capitán Miranda.

El anciano es conocido en la zona. Anteriormente, vivía en una choza con techo de paja; entonces, un grupo de vecinos se organizó y le construyó una casita de tablas y ladrillos.

La situación, no obstante, es precaria, sin las mínimas comodidades. La cama en que duerme es un revoltijo de ropas sucias y amontonadas y como cocina tiene un pequeño fogón en el piso en lo que vendría a ser un corredor de la vivienda.

“Ayer (por el jueves) los vecinos vinimos a cortar la maleza que casi cubría la casa, limpiamos un poco los alrededores”, comentó Jarmoluk. Regularmente, también le traen alimentos: leche, pan y alguna que otra cosa para que se prepare la comida. El poblador sostuvo que alguna entidad de acción social, ya sea de la municipalidad o la gobernación, debería interesarse en la situación del anciano.

Precario fogón que tiene como cocina.