Muchas veces sale a vender luego de salir de la Facultad

Para salir adelante muchas veces solo basta tener ganas y perseverancia. Así lo demuestra Ana Soledad Alvarenga, quien con sus veinte añitos se dedica a vender chupetines en los colectivos para poder terminar sus estudios y solventar todos sus gastos. Actualmente está cursando el tercer año de licenciatura en Educación Artística en el Instituto Superior de Educación Dr. Raúl Peña (ISE).
“Mi mamá es quinielera y es la única que trabaja, porque mi papá hace diez años que sufrió un derrame cerebral, por lo que ya no puedo seguir trabajando. Entonces, ellos no pueden costear mis estudios y tuve que ver la forma. Desde el primer año hago actividades para poder cubrir los gastos que genera el estudio”, empezó contando la joven estudiante a Crónica.
“Primeramente hacía rifas. Luego, como no era bien visto por la gente eso, empecé a vender jugo en la Facultad y como el receso es corto y no me daba el tiempo para vender ahí, tuve la idea de vender los chupetines en colectivos los fines de semana, que es cuando tengo tiempo”, siguió.
Vende chupetines los fines de semana a 500’i guaraníes cada uno y suele juntar así entre 200 a 250 mil guaraníes, según contó. Alrededor de unos 400 chupetines como mínimo vende por fin de semana y llega a los 1.600 chupetines al mes. Con lo que gana ella cubre todos los gastos como el pasaje, matrícula, materiales y la comida cuando está fuera de casa.
Fuente: cronica.com.py