Abuelo estudió online y se recibió de apicultor

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Con 75 años, dedicaba sus noches a leer sobre las abejas.

Ramón Morínigo, con su traje y los conocimientos de apicultor ya produce para la familia.

“En un enjambre, puede haber hasta 20 mil abejas, trabajando de forma coordinada, son sorprendentes. Hasta el macho, el zángano, tiene un rol”, explicó emocionado don Ramón Morínigo, de 75 años.

Toda su vida se dedicó a la carpintería. Trabajó sin descanso para cumplir un sueño: que sus 10 hijos tengan un título universitario que los permitiera tocar las estrellas, si así lo quisieran.

Los años pasaron volando. Los descendientes le dieron a don Ramón 26 nietos y estos, 4 bisnietos.

Una de sus nietas, que está en Argentina estudiando Ingeniería Agropecuaria, pensó en el abuelo y en uno de sus grandes deseos: conocer todos los secretos del “mundo” de las abejas.

“Siempre soñé en tener mi propia producción de miel. Yo amo a las abejas. Me habló del curso a distancia por Internet y me animé”, señaló Morínigo.

El señor aprendió a usar la computadora, gracias a otra nieta. Cuando terminaba sus labores en la carpintería, comenzaba a estudiar.

“Tengo la facilidad de leer una vez algo y aprender. Así, leía mis lecciones de noche, antes de dormir”, reveló.

Ramón vivía con su esposa, en Paraguarí, pero se mudó a Canindeyú, donde está la mayoría de sus hijos. Ahí abundan las abejas salvajes.

“Hay gente que quema las colmenas, eso para mí es un crimen. Yo soy amigo de las abejas, no las ataco, por eso no me hacen nada”, aseguró el apicultor. Ahora armará sus cajas para producir y vender la mejor miel. Hasta ya pensó en el nombre de marca.

“Mi esposa me dice Ito, de cariño, entonces el producto se llamará Mielito” señaló.

“Con mi edad, tengo ganas de más sensaciones. Tengo la mente joven, porque no tengo miedo a aprender ni creo que ya sé todo”

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